La osteopatía fue fundada por Andrew Taylor Still en 1874. Desde entonces, ha evolucionado y se ha expandido por todo el mundo. Conoce más sobre la historia de la osteopatía y su desarrollo a lo largo de los años.
El americano Andrew Taylor Still, nació en 1828 en Virginia. Era hijo de un pastor metodista, que a su vez ejercía de médico y granjero. Siguió sus pasos estudiando medicina, aunque también estudió ingeniería. Destacó por su espíritu curioso, a la vez mecanicista, racionalista y analógico. Muy rápidamente se encontró enfrentado con los límites de la medicina de su tiempo.
Al final de la guerra de Secesión, una epidemia de meningitis mató a tres de sus hijos, produciendo una profunda huella en él que le llevó a buscar una nueva medicina más acorde con las leyes de la naturaleza.
A partir de 1874, Still empieza a ejercer una medicina basada en el enfoque manual que denominó OSTEOPATÍA. El principio fundamental lo resumió en una frase «La estructura gobierna la función». Su planteamiento se basaba favorecer la corrección de la estructura ósea, para conseguir una mejora posterior de la función orgánica. Según sus propias palabras: «La Anatomía es lo primero, lo último, y está siempre presente».
Las nuevas técnicas que él mismo desarrolló, le supusieron un gran éxito. Atrajeron a un gran número de pacientes y Still pasó a ser un personaje muy conocido en su época. Ante el rápido incremento de pacientes y la creciente demanda de tratamientos, decide finalmente transmitir sus enseñanzas para dar cobertura asistencial a mayor número de enfermos. Le ayuda en dicho proceso el Dr. W. Smith, un especialista en cirugía que tras oír hablar de los resultados de Still, quiso conocer en persona sus técnicas de tratamiento.
En 1892 fundan finalmente la primera escuela de osteopatía en Kirksville, American School of Osteopathy (en la actualidad Kirksville College of Osteopathic Medicine).
De 1892 a 1900 el movimiento osteopático alcanza una importancia considerable. A finales del siglo XIX, A.T.Still se retira de la enseñanza publicando cuatro libros.
El 12 de diciembre de 1917, Still, apodado » el viejo doctor «, murió como consecuencia de un accidente vásculo-cerebral. Tenía entonces 89 años.
A finales del siglo XIX, John Martin Littlejohn, un brillante escocés poseedor de cuatro doctorados, se matriculó en la escuela de Kirksville. Littlejohn, además de periodista, era médico especialista en fisiología. Muy rápidamente se convirtió en el brazo derecho de A.T. Still llegando a ser nombrado decano de la Universidad de Kirksville.
Agregó al programa académico ciencias fundamentales como la Química, y destacó la importancia del estudio de la Fisiología para la salud. Según Littlejohn: «La Fisiología es la puerta de entrada al inmenso mundo de la Osteopatía».
Fundó The Chicago College of Osteopathic Medicine, que llegó a ser una de las más importantes escuelas de EEUU.
A Littlejohn debemos el desarrollo de una osteopatía más maximalista y global y en especial la aparición de técnicas como el T.G.O. (Tratamiento General Osteopático posteriormente desarrollado por J. Wernham), el cual está basado en sus propios estudios sobre la biomecánica humana y en concreto en la acción que la fuerza gravitatoria tiene sobre la postura.
En 1917, Littlejohn dejó Chicago y volvió a Europa. Se instaló en Londres, donde fundó la British School of Osteopathy. Esta escuela pasará a ser la primera institución osteopática europea y sigue sus labores académicas en la actualidad.
El americano Andrew Taylor Still, nació en 1828 en Virginia. Era hijo de un pastor metodista, que a su vez ejercía de médico y granjero. Siguió sus pasos estudiando medicina, aunque también estudió ingeniería. Destacó por su espíritu curioso, a la vez mecanicista, racionalista y analógico. Muy rápidamente se encontró enfrentado con los límites de la medicina de su tiempo.
Al final de la guerra de Secesión, una epidemia de meningitis mató a tres de sus hijos, produciendo una profunda huella en él que le llevó a buscar una nueva medicina más acorde con las leyes de la naturaleza.
A partir de 1874, Still empieza a ejercer una medicina basada en el enfoque manual que denominó OSTEOPATÍA. El principio fundamental lo resumió en una frase «La estructura gobierna la función». Su planteamiento se basaba favorecer la corrección de la estructura ósea, para conseguir una mejora posterior de la función orgánica. Según sus propias palabras: «La Anatomía es lo primero, lo último, y está siempre presente».
Las nuevas técnicas que él mismo desarrolló, le supusieron un gran éxito. Atrajeron a un gran número de pacientes y Still pasó a ser un personaje muy conocido en su época. Ante el rápido incremento de pacientes y la creciente demanda de tratamientos, decide finalmente transmitir sus enseñanzas para dar cobertura asistencial a mayor número de enfermos. Le ayuda en dicho proceso el Dr. W. Smith, un especialista en cirugía que tras oír hablar de los resultados de Still, quiso conocer en persona sus técnicas de tratamiento.
A finales del siglo XIX, John Martin Littlejohn, un brillante escocés poseedor de cuatro doctorados, se matriculó en la escuela de Kirksville. Littlejohn, además de periodista, era médico especialista en fisiología. Muy rápidamente se convirtió en el brazo derecho de A.T. Still llegando a ser nombrado decano de la Universidad de Kirksville.
Agregó al programa académico ciencias fundamentales como la Química, y destacó la importancia del estudio de la Fisiología para la salud. Según Littlejohn: «La Fisiología es la puerta de entrada al inmenso mundo de la Osteopatía».
Fundó The Chicago College of Osteopathic Medicine, que llegó a ser una de las más importantes escuelas de EEUU.
A Littlejohn debemos el desarrollo de una osteopatía más maximalista y global y en especial la aparición de técnicas como el T.G.O. (Tratamiento General Osteopático posteriormente desarrollado por J. Wernham), el cual está basado en sus propios estudios sobre la biomecánica humana y en concreto en la acción que la fuerza gravitatoria tiene sobre la postura.
En 1917, Littlejohn dejó Chicago y volvió a Europa. Se instaló en Londres, donde fundó la British School of Osteopathy. Esta escuela pasará a ser la primera institución osteopática europea y sigue sus labores académicas en la actualidad.
Es una organización de carácter mundial dedicada al avance y unidad de la profesión osteopática en su nivel global. Su función es conectar entidades académicas, entidades reguladoras, así como grupos profesionales a nivel continental, nacional, etc. Su objetivo es mejorar los sistemas formativos y reguladores para asegurar una práctica segura y efectiva por parte de los y las profesionales de la osteopatía. En la actualidad está formada por más de 60 asociaciones profesionales, universidades y grupos de investigación, representando a los y las oteópatas («osteopaths») y a los y las médicos osteópatas («osteopathic physicians») como dos ramas de la misma profesión. Desde febrero de 2018 forma parte de la lista de colaboradores oficiales de la OMS.
Está formada por 29 entidades académicas de diferentes países que ofrecen formación en osteopatía acreditada acorde con la Norma Europea UNE-EN 16686:2015. Desde ella, se promueve claramente el movimiento académico europeo a partir del respeto a las propuestas de Bolonia en materia de educación: «For any profession of health to high degree of responsibility and consultation primary care, an education of BAC/A’ level + 5 years minimum is essential». Así, y a modo de ejemplo, actualmente Suiza y Bélgica ya presentan una formación en osteopatía equivalente al nivel BAC/A’ + 6 años.
Es una base interdisciplinaria para la excelencia en osteopatía que reúne a médicos y científicos que estudian en el efecto y la efectividad de la medicina osteopática. Su objetivo es la investigación sobre el funcionamiento de la osteopatía, producir evidencia convincente para optimizar los servicios de atención médica y mejorar la calidad de educación. Sus grupos de investigación estudian los aspectos de la aplicación de la medicina osteopática, incluida la investigación basada en el laboratorio y la clínica, así como la investigación traslacional. Además de realizar investigaciones científicas, ofrecen una amplia gama de oportunidades educativas y de captación. Disponen de un centro en nuestro país.
Ambos modelos deben cumplir con 1000 horas de práctica clínica osteopática supervisada a lo largo de su formación. Para aquellos profesionales sanitarios que siguen una formación tipo II, es probable adaptar dicho número de horas a su currículum universitario y profesional previo.
En relación a los grupos anteriormente descritos, parece conveniente remarcar además que muchos profesionales pertenecientes a los mismos, desarrollan actualmente su labor asistencial en Unidades Específicas de Osteopatía de importantes Hospitales y Centros de Especialidades del territorio nacional.
Profesionales que practican la osteopatía y cuya formación de base no se ha demostrado que cumpla con los criterios académicos mínimos especificados. Al no existir actualmente una regulación al repecto, resulta difícil calcular el número de profesionales pertenecientes a este, de buen seguro, numeroso grupo. La falta de la misma, o el diseño de un hipotético proceso regulador que no tuviese en cuenta los criterios citados por la OMS o por la Norma Europea, podría, no sólo representar un riesgo potencial para los pacientes; sino además, resultar una traba para la libre circulación de profesionales y pacientes dentro de la Unión Europea.
En España, actualmente, hay varias escuelas que ofrecen formación Tipo II a profesionales titulados universitarios en ciencias de la salud, en cumplimiento de los requerimientos formativos establecidos antes mencionados.
Además de las anteriores, en España existe una gran cantidad de escuelas para las que no se requiere formación universitaria previa de ningún tipo y, a día de hoy, no consta que cumplan con los criterios establecidos por la OMS y/o la Norma Europea.
Ambos modelos deben cumplir con 1000 horas de práctica clínica osteopática supervisada a lo largo de su formación. Para aquellos profesionales sanitarios que siguen una formación tipo II, es probable adaptar dicho número de horas a su currículum universitario y profesional previo.
En relación a los grupos anteriormente descritos, parece conveniente remarcar además que muchos profesionales pertenecientes a los mismos, desarrollan actualmente su labor asistencial en Unidades Específicas de Osteopatía de importantes Hospitales y Centros de Especialidades del territorio nacional.
Profesionales que practican la osteopatía y cuya formación de base no se ha demostrado que cumpla con los criterios académicos mínimos especificados. Al no existir actualmente una regulación al repecto, resulta difícil calcular el número de profesionales pertenecientes a este, de buen seguro, numeroso grupo. La falta de la misma, o el diseño de un hipotético proceso regulador que no tuviese en cuenta los criterios citados por la OMS o por la Norma Europea, podría, no sólo representar un riesgo potencial para los pacientes; sino además, resultar una traba para la libre circulación de profesionales y pacientes dentro de la Unión Europea.
En España, actualmente, hay varias escuelas que ofrecen formación Tipo II a profesionales titulados universitarios en ciencias de la salud, en cumplimiento de los requerimientos formativos establecidos antes mencionados.
Además de las anteriores, en España existe una gran cantidad de escuelas para las que no se requiere formación universitaria previa de ningún tipo y, a día de hoy, no consta que cumplan con los criterios establecidos por la OMS y/o la Norma Europea.
Profesionales que practican la osteopatía y cuya formación de base no se ha demostrado que cumpla con los criterios académicos mínimos especificados. Al no existir actualmente una regulación al respecto, resulta difícil calcular el número de profesionales pertenecientes a este, de buen seguro, numeroso grupo. La falta de la misma, o el diseño de un hipotético proceso regulador que no tuviese en cuenta los criterios citados por la OMS o por la Norma Europea, podría, no sólo representar un riesgo potencial para los pacientes; sino, además, resultar una traba para la libre circulación de profesionales y pacientes dentro de la Unión Europea.
Además de las anteriores, en España existe una gran cantidad de escuelas para las que no se requiere formación universitaria previa de ningún tipo y, a día de hoy, no consta que cumplan con los criterios establecidos por la OMS y/o la Norma Europea.
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